23 sept 2008

I AM STERDAM

EL DIABLO ES MAS DIABLO EN AMSTERDAM



biciflashes



yo no "toy shit"



ni siquera faltas tú, pero tú si...




en bici o en moto igual nos vamos al cielo




interesante cicatrís, mucho pelo




el ajuste del diablo y del gordo

12 sept 2008

La importancia del Maldito Informe.


A cinco años de su presentación el Informe final de la CVR está y es maldito en todos los sentidos. Está maldito porque le sigue quemando las papas a los gorilones y tradicionales políticos peruanos y es maldito porque nada es más maldito que un informe, por sí solo, tenga la manía de desbaratar cada desbaratable teoría milica y cuartelera acerca de los años de tiniebla que vivió el Perú. En un país donde todo se olvida o solo se recuerda lo menos importante, el informe les da una voz eterna e histórica a los siempre ninguneados. Es ahí donde radica la importancia de este documento porque, a pesar de los intentos de traerse abajo el gran trabajo de la CVR, el informe perdurará en la histórica memoria de los que valientemente dieron sus testimonios, de los que, pese a las amenazas, continuaron y continúan desenterrando verdades olvidadas en las punas, de los que siempre le fueron fieles a una voluntad inquebrantable de conocer lo que en realidad sucedió. Ellos les contarán esas historias a sus hijos y estos a los suyos y así vencerá, algún día, la sensación de Justicia. Las “barras bravas” de la CVR están presentes en cada línea del informe, sus caballos de batallas son las verdades desgarradoras de cada testimonio, sus únicas defensas están en cada hueso desenterrado. Eso perdurará y eso jamás se podrá borrar de la memoria colectiva por más selectiva que algunos pretendan que sea. Detrás de los insultos y la falta de respeto a las víctimas está concentrado el narcisismo de una clase política dislocada por una verdad que ha sabido abrirse camino entre los más bajos adjetivos que vinieron y vienen, precisamente, de los más grandes perpetradores y violadores de los derechos humanos. Nadie ha expresado mejor lo que significan estos cinco años que Salomón Lerner: “Cinco años son mucho tiempo para no haber tomado decisiones sustanciales, pero son pocos para cambiar la textura mental y moral de un país”

23 ago 2008

AQUI VIVEN LOS SHIPIBOS


Las anoréxicas calles del centro apestan a guitarras criollas y a choclo sancochado. Arrasando olores y rompemuelles va Carlos y, con un par de seudoperiodistas a cuestas, galopa al ritmo de sus cuatro ruedas recién cambiadas. Está perdido, estamos perdidos. Nos han dicho que los shipibos viven en un asentamiento humano entre Barrios Altos y el Rimac, en un terreno donado por la ilustre lenguaraz ex primera dama Eliane Karp. Me pregunto que más hay, aparte del despiadado río hablador, entre estos dos chabacanos barrios con pasado criollo tatuado en las canciones y en callejones de menos de un solo caño. Lima apesta, el Perú apesta mientras que su único pulmón agoniza, arrancado árbol a árbol, por un estado aferrado al exterminio paulatino de las comunidades indígenas. Al costado del mercado de Flores y frente al CETAME, ahí viven los shipibos, arrumados sobre un relleno sanitario y coronando un mercadito común y corriente, como el de cualquier barrio pobre de esta guitarrera y choclera capital. Uno de los seudoperiodistas escribe esta nota, el otro la convierte en televisión de calidad para niños sin control remoto y adictos al canal local de su comunidad y Carlos, bueno Carlos sigue perdido por una hora más antes de mostrarnos donde viven los shipibos. Cada uno desde su trinchera nos repetimos los tres en nuestras cabezas que no entienden lo que nuestros ojos ven. Aqui viven los shipibos, parece Belén, los ojos son achinados, las casas son todas chiquitas y las caras son todas amigables, pero hace frío y una inimaginable (para los shipibos) llovizna nos moja a todos. El papá shipibo, con carnet aprista incorporado, se pregunta porqué marcó la estrella mientras que su hija shipiba mira a la cámara y, sin tapujos ni huevadas, arremete contra la injusticia de vivir en Lima, alejada de su visión del monte verde que hecha de menos cuando la lluvia es así de fina. Aquí viven los shipibos, aquí vive el Perú en el corazón de otro anónimo niño shipibo cuando afirma que el gobierno piensa que son menos, que son inferiores y que su selva está muriendo aplastada por la fiebre de las concesiones. ¿Y cómo se responde a los adolescentes shipibos de Lima cuando te dicen mirándote a los ojos que ya no hay peces en los ríos, que los animales se refugian en lo más profundo del bosque, que nuestras enfermedades los arrasan y que los árboles se remplazan fácilmente con ladrillos y cemento? ¿Qué se les dice a los chicos shipibos peruanos cuando su herencia se va por un tubo petrolero y su identidad le apesta a todo un apestoso país? Y claro, a este par de seudoperiodistas nos emociona que ellos se emocionen hasta mojar sus ojos achinados cuando hablan de su monte, y recién ahí creemos comprender el abandono de los desplazados del Perú por el Perú. Aquí viven los shipibos, junto a Carlos, junto a ti, junto a mí. Aquí viven los shipibos, traicionados por este lisérgico país que de ayahuasquero no tiene un carajo.

31 jul 2008

Hamacas de la Muerte

Seguiré escribiendo hasta que la cordura me arranque la locura de un zarpazo. Escribió el escritor en la primera línea. En la siguiente trató de explicar lo que había tratado de decir, pero no pudo contener la historia de las hamacas asesinas que empezó a escribirse sola. Hamacas vivas, hamacas verdes, hechas de plantas carnívoras, de células amarillas. Siniestras todas, que engañan al cansado viajero y lo digieren mientras duerme. Muerte placentera para estos días, donde los aparatos médicos castran las eutanasias tan bien planteadas por la dama de la guadaña. Dama sexy, enfundada en negro y con la única función de recoger las costras que deja la vida en la piel del alma de los que por algún motivo están requisitoriados por el más allá. Te inyectan un poderoso alucinógeno y mientras te enfrascas en lo más profundo de tus sueños ellas te digieren en su tejido, malditas benditas las hamacas. Pero hasta que un día la dama de negro, cansada de trajinar por la estela de la muerte, apoya la sangrienta guadaña contra el tronco de uno de los árboles que sujetan la hamaca y recostando sus inertes huesos decide, ¿porqué no? tomar una amable siesta en la verde y asesina hamaca. Y se duerme y se envenena y alucinada pasa el mismo umbral que tantas veces ha pasado, acompañando a alguien, pero sola. Y claro, se va al cielo y regresa convertida en muerte, con la misma guadaña filosa que ahora deshuesa y desmenuza todos los colores de las hamacas asesinas. Y acompaña a las hamacas, las pasa por el umbral y las mandas a los infiernos. Y de pronto, de un zarpazo la cordura arremete contra la locura y el escritor para de escribir y selecciona todo. Que si estoy seguro de no guardar cambios. Enter