10 nov 2008

Hasta los Gatos se Divierten

Cuando abrió los ventanales de su casa de playa para que entrara el fresco sintió como la cabeza le explotaba de dolor, un repentino mareo lo obligó a sentarse en el sillón que estaba al pie de la ventana. Era inexplicable este dolor tan fuerte, tan súbito, tan cerebral. Se tomó la cabeza con las manos y esperó, pensaba que pasaría pronto, pero conforme pasaban los minutos entendió que este dolor había venido para quedarse. Se puso de pie y tambaleándose camino a la cocina, y mientras lo hacía, tuvo la certeza que ese dolor acabaría con él. Por fin llegó a la cocina y con mucha dificultad sacó un vaso de una de las repisas, lo acercó al grifo, con la mano libre se dispuso a abrir la llave del agua pero esta se encontraba cerrada tan fuerte que todos sus esfuerzos por abrirla fueron inútiles. Se dio la vuelta y cayó al piso, el vaso se rompió y los vidrios se esparcieron por todo el lugar. Mientras se moría lo único que podía ver era un cuadro que tenía un grupo de gente que parecía disfrutar de una borrachera en una calle empedrada, a los pies de las figuras humanas dos gatos negros bailaban y parecían contagiados de la embriagada alegría de los protagonistas de la pintura. En la esquina del cuadro se podía leer: Hasta Los Gatos se Divierten. Una semana después la policía, alertada por un fuerte olor a muerto, encontró el cuerpo putrefacto y a su alrededor una manada de gatos multicolores alimentándose del cerebro del difunto que salía de su cráneo que se partió con la caída.

23 sept 2008

I AM STERDAM

EL DIABLO ES MAS DIABLO EN AMSTERDAM



biciflashes



yo no "toy shit"



ni siquera faltas tú, pero tú si...




en bici o en moto igual nos vamos al cielo




interesante cicatrís, mucho pelo




el ajuste del diablo y del gordo

12 sept 2008

La importancia del Maldito Informe.


A cinco años de su presentación el Informe final de la CVR está y es maldito en todos los sentidos. Está maldito porque le sigue quemando las papas a los gorilones y tradicionales políticos peruanos y es maldito porque nada es más maldito que un informe, por sí solo, tenga la manía de desbaratar cada desbaratable teoría milica y cuartelera acerca de los años de tiniebla que vivió el Perú. En un país donde todo se olvida o solo se recuerda lo menos importante, el informe les da una voz eterna e histórica a los siempre ninguneados. Es ahí donde radica la importancia de este documento porque, a pesar de los intentos de traerse abajo el gran trabajo de la CVR, el informe perdurará en la histórica memoria de los que valientemente dieron sus testimonios, de los que, pese a las amenazas, continuaron y continúan desenterrando verdades olvidadas en las punas, de los que siempre le fueron fieles a una voluntad inquebrantable de conocer lo que en realidad sucedió. Ellos les contarán esas historias a sus hijos y estos a los suyos y así vencerá, algún día, la sensación de Justicia. Las “barras bravas” de la CVR están presentes en cada línea del informe, sus caballos de batallas son las verdades desgarradoras de cada testimonio, sus únicas defensas están en cada hueso desenterrado. Eso perdurará y eso jamás se podrá borrar de la memoria colectiva por más selectiva que algunos pretendan que sea. Detrás de los insultos y la falta de respeto a las víctimas está concentrado el narcisismo de una clase política dislocada por una verdad que ha sabido abrirse camino entre los más bajos adjetivos que vinieron y vienen, precisamente, de los más grandes perpetradores y violadores de los derechos humanos. Nadie ha expresado mejor lo que significan estos cinco años que Salomón Lerner: “Cinco años son mucho tiempo para no haber tomado decisiones sustanciales, pero son pocos para cambiar la textura mental y moral de un país”

23 ago 2008

AQUI VIVEN LOS SHIPIBOS


Las anoréxicas calles del centro apestan a guitarras criollas y a choclo sancochado. Arrasando olores y rompemuelles va Carlos y, con un par de seudoperiodistas a cuestas, galopa al ritmo de sus cuatro ruedas recién cambiadas. Está perdido, estamos perdidos. Nos han dicho que los shipibos viven en un asentamiento humano entre Barrios Altos y el Rimac, en un terreno donado por la ilustre lenguaraz ex primera dama Eliane Karp. Me pregunto que más hay, aparte del despiadado río hablador, entre estos dos chabacanos barrios con pasado criollo tatuado en las canciones y en callejones de menos de un solo caño. Lima apesta, el Perú apesta mientras que su único pulmón agoniza, arrancado árbol a árbol, por un estado aferrado al exterminio paulatino de las comunidades indígenas. Al costado del mercado de Flores y frente al CETAME, ahí viven los shipibos, arrumados sobre un relleno sanitario y coronando un mercadito común y corriente, como el de cualquier barrio pobre de esta guitarrera y choclera capital. Uno de los seudoperiodistas escribe esta nota, el otro la convierte en televisión de calidad para niños sin control remoto y adictos al canal local de su comunidad y Carlos, bueno Carlos sigue perdido por una hora más antes de mostrarnos donde viven los shipibos. Cada uno desde su trinchera nos repetimos los tres en nuestras cabezas que no entienden lo que nuestros ojos ven. Aqui viven los shipibos, parece Belén, los ojos son achinados, las casas son todas chiquitas y las caras son todas amigables, pero hace frío y una inimaginable (para los shipibos) llovizna nos moja a todos. El papá shipibo, con carnet aprista incorporado, se pregunta porqué marcó la estrella mientras que su hija shipiba mira a la cámara y, sin tapujos ni huevadas, arremete contra la injusticia de vivir en Lima, alejada de su visión del monte verde que hecha de menos cuando la lluvia es así de fina. Aquí viven los shipibos, aquí vive el Perú en el corazón de otro anónimo niño shipibo cuando afirma que el gobierno piensa que son menos, que son inferiores y que su selva está muriendo aplastada por la fiebre de las concesiones. ¿Y cómo se responde a los adolescentes shipibos de Lima cuando te dicen mirándote a los ojos que ya no hay peces en los ríos, que los animales se refugian en lo más profundo del bosque, que nuestras enfermedades los arrasan y que los árboles se remplazan fácilmente con ladrillos y cemento? ¿Qué se les dice a los chicos shipibos peruanos cuando su herencia se va por un tubo petrolero y su identidad le apesta a todo un apestoso país? Y claro, a este par de seudoperiodistas nos emociona que ellos se emocionen hasta mojar sus ojos achinados cuando hablan de su monte, y recién ahí creemos comprender el abandono de los desplazados del Perú por el Perú. Aquí viven los shipibos, junto a Carlos, junto a ti, junto a mí. Aquí viven los shipibos, traicionados por este lisérgico país que de ayahuasquero no tiene un carajo.